Bebiendo boza en Estambul La Turquía tradicional

Mezquita azul.

Estambul es una ciudad que nunca se acaba de recorrer. Estambul es Santa Sofía y la Mezquita azul, por supuesto, pero también el café de Pierre Loti. Es Eyüp, barrio tradicional, y es İstiklâl Caddesi, con las grandes cadenas de tiendas europeas dispuestas en una avenida de 3 kilómetros. Estambul es el olor a kebab, el tomar té a todas horas del día y es la boza. La boza es una bebida tradicional turca cuya historia se remonta a la Mesopotamia de hace unos 8000 años. Su receta magistral fue avanzando a través de las generaciones y las civilizaciones y finalmente fue heredada por los turcos. Esta es la historia de cómo terminé bebiendo boza y arreglando el mundo con una señora turca llamada Ayse.

Los protagonistas son siempre los mismos: el trigo (o el mijo), la canela y el azúcar. Tras macerar el trigo en el agua, cocerlo y pasarlo por el cedazo, se añade el azúcar y se deja que fermente tres días en la nevera. El resultado es una bebida amarillenta, densa, y con muy bajo contenido alcohólico, que empieza dulzona pero acaba algo agria y ácida. El paladar tarda en entender lo que está procesando. En el siglo XVII, su consumo se popularizó entre los soldados, ya que su poca graduación permitía consumirla en grandes cantidades sin llegar a emborrachar y además de ser una gran fuente de nutrientes, quita el frío, da fuerza, y otorga cierta sensación de euforia. Vamos, lo ideal si estás empuñando un arma.

Hay pocas cosas más turcas que este señor. Las fotos son de @hazel.pg y @sinbakis.

También existe la creencia de que la boza aumenta el tamaño de los pechos de una mujer, por lo que se recomienda su consumo post-parto como ayuda a la lactancia. Si es cierto, cuántos implantes innecesarios habrá por ahí sueltos. Su popularidad fue aumentando hasta convertirse en parte del patrimonio bebible turco junto con otras bebidas como el ayran o el raki. Hoy en día, aunque cada vez menos, podemos encontrarnos con vendedores ambulantes callejeros, que, usando su voz, promocionarán su producto en las noches invernales al grito de: ¡Booooooozaaaaaaaa boooooooozaaaa! Como Mevlut, personaje principal de la última novela del premio Nobel Orhan Pamuk.  Los paralelismos que se pueden establecer con los afiladores de cuchillos patrios son más que evidentes.

Con esta presentación, huelga decir que probar la boza tenía que ser una de mis vivencias estambulitas. Nos habían dicho que el mejor sitio para hacerlo era Vefa Bozacısı, en Katip Çelebi Caddesi. Así que allí nos dirigimos, al distrito de Vefa, aprovechando la visita a la Mezquita de Solimán, que se encuentra muy cerca. Estábamos haciendo la ruta Un mundo aparte, que puedes encontrar en la guía de Lonely Planet, Estambul itinerarios, la cuál te recomiendo encarecidamente. Propone diferentes recorridos divididos por temática, tiene muchos dibujitos y es muy bonita. En este en concreto, puedes vivir el Estambul más auténtico mientras admiras la mezquita de Rüstem Paşa, ojeas la mercancía en el barrio de los quincalleros, ves casas otomanas restauradas, o la iglesia del Cristo Pantocrator.

Fuentes para abluciones.
Fuentes para realizar las abluciones pre-rezo.

Estos barrios, de Fener y de Balat, a pesar de su pobreza, fueron antaño focos culturales importantes, uno de la población judía que fue expulsada de España y el otro el lugar donde se asentó la élite de las familias griegas durante el periodo otomano. De hecho, aquí todavía se encuentra el Patriarcado Griego Ortodoxo de Constantinopla. Ahí es nada. Hoy en día, son zonas en las que vive la población inmigrante de otras zonas de Turquía, o de países como Armenia. Pero la zona es un poco liosa, como un pequeño pueblo rural dentro de la ciudad, con calles estrechas empedradas y muy poca señalización, así que nos perdimos. Perderme es una de mis tradiciones imprescindibles en cada viaje.

Barrios de Fener y Balat.
Cuando veo una gallina siento unas ganas irrefrenables de hacer fotos.

Decidimos preguntarle a alguno de los múltiples universitarios que transitan esta área, ya que la Universidad de Estambul está literalmente pegada a la mezquita. Nuestras víctimas fueron dos chicas jóvenes que iban con una señora con velo, de unos 50 años, con pinta de ser su madre. Para nuestra sorpresa, las dos chicas no tenían ni idea de inglés, pero la señora era profesora de alemán y plurilingüe (ya sabes lo que dicen de las apariencias). Tras preguntarnos qué se nos había perdido en esa calle, lo cual hacía presagiar que estábamos en el buen camino, se ofreció amablemente a acompañarnos hasta el local, mientras comentaba lo mucho que le gustaba la boza.

Agradecidos por este gesto, decidimos invitarla a tomar un vaso a nuestra salud. Si quieres, puedes incluir en la bebida unos garbanzos asados. En mayo, y a 22 grados centígrados, decidimos no forzar la máquina. Mientras nuestra boza iba menguando, dialogamos con Ayse sobre Erdogan, el Islam, la crisis de los refugiados, la tolerancia y otros muchos temas. A pesar de estar apadrinados por una local, pudimos comprobar que seguíamos siendo los monos con platillo y gran atracción del lugar, lo que me hace pensar que, al menos en temporada baja, no deben de pasar muchos turistas por allí.

El negocio, fundado en 1876 por Haci Salih, está regentado hoy en día por los nietos del mismo. Se conserva la decoración tradicional, el vaso del que Ataturk bebía está expuesto en una vitrina y la sensación es que probablemente alguno de los parroquianos esté allí sentado desde el día de la apertura. Está claro que Vefa Bozacısı tiene todos los ingredientes para ser una de tus grandes experiencias turcas.

+fotos

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6 Comentarios

  1. Muy interesante el comentario sobre Estambul .Lo de la boza para mi, desconocido completamente. Muy interesante visitar en las ciudades lugares fuera de los circuitos turísticos, el avion de papel los descubre y lo comparte con todos. Gracias!

    1. Viajar es siempre más provechoso si uno se anima a sumergirse en la cultura local. En este caso además, teniendo una anfitriona, ¡mucho mejor!.

  2. Siempre es iInteresante que alguien informe de posibilidades que no sean las de las rutas turísticas habituales y saturadas.
    Gracias

    1. Muchas gracias Jose por tu comentario. La verdad es que ese es el objetivo que tiene este blog, me alegro de que te haya gustado : )

  3. Gracias por la información compartida! M,e agrada mucho conocer, ya que por las novelas turcas me enamoré de vuestro país TURQUÍA y se me hace imposible conocerlo viajando…lo hago por este medio. Abrazo y que PREVALEZCA LA PAZ!! Abrazo desde Entre Ríos, Argen
    tina!

    1. ¡Hola Adriana! Lo primero, gracias por tu comentario.

      Me alegro de que te haya gustado la entrada. Como leí el otro día en algún sitio “hay que escribir para los que no pueden viajar, y no para los que viajan”

      ¡Un saludo!

Y tú, ¿qué piensas?