Tränenpalast El palacio de las lágrimas

Ausreise.

¿Cuántas veces te han pedido la documentación? ¿Y cuántas veces has pasado un control fronterizo? Probablemente estos últimos han sido pura rutina, más allá de estar con tu DNI o pasaporte en la mano mientras esperas a que se mueva, muy lentamente, la fila. Y aún así seguro que has sentido un ligero escalofrío cuando el guarda coge tu pasaporte con sus guantes blancos, y te mira a los ojos para comprobar que eres tú, que no te estás haciendo pasar por nadie. En el antiguo control de pasaportes de la estación berlinesa de Friedrichstraße, además de tener esa inquietante sensación, los controles se convertían en amargas despedidas entre los visitantes de Alemania Oeste y los habitantes de Alemania Este que no podían viajar al otro lado. Por eso el edificio se ganó el sobrenombre de Tränenpalast (Palacio de las lágrimas).

Desde el año 1962 hasta 1989 (el año en que cae el Muro de Berlín), este era el paso fronterizo para los viajeros que se movían desde el este al oeste usando los trenes o cualquiera de los dos servicios de metro alemán, el U-bahn y el S-bahn. El control era unidireccional. No se podía hacer el viaje a la inversa. En el Tränenpalast había diferentes controles de seguridad. Uno para alemanes del oeste. Otro para berlineses del oeste. Otro para extranjeros. Uno más para diplomáticos. Pasajeros en tránsito o de paso tenían el suyo propio también. Es decir, la famosa organización alemana llevada al absurdo.

Tränenpalast.
¿Puede tener un nombre más evocador?

La web de Visitberlin.de empieza su descripción de este edificio con “Leave-taking and longing, hope and despair, joy and fear”, y yo no he podido encontrar palabras más adecuadas. Como siempre, como todos los monumentos y memoriales que visitamos en Berlín, las sensaciones que sentimos al ver la muestra son difíciles de procesar. La colección expuesta está muy bien presentada, y podemos escuchar testimonios de gente con muy variados trasfondos y experiencias. Podemos aprender un poco de geografía de los 60, ver todo tipo de testimonios gráficos sobre la RDA y su evolución, conocer lo que era una intershop (tiendas establecidas por el gobierno soviético en las que se podía adquirir artículos de alta calidad no disponibles en el este, y en las que sólo se aceptaba la llamada ‘moneda fuerte’, es decir, del oeste) e incluso echar un vistazo en la cabina donde se llevaban a cabo los controles de tránsito.

Intershop.
Miré pero no tenían la Quo…

Este último punto, el de las cabinas de control, es el que eriza más el vello. Por supuesto, la estación estaba totalmente monitorizada y vigilada. Los guardas eran reemplazados cada poco tiempo para evitar tentaciones. Los que estaban en ventanilla de control de pasaportes debían apuntar y controlar una gran cantidad de información sobre las personas que por allí circulaban, como por ejemplo, que tenía un lunar en la mejilla izquierda, o la oreja derecha algo hacia afuera. Algunos documentos ilustran las diferencias apariencias que una misma persona podía tener, o sus diferentes alias, igual que en las películas malas de espías y con los mismos pelucones. Las pelucas dan mucho miedo, y la obsesión por el control, también.

Cabina de control en el Tränenpalast.
Buenos días, le atiende Jose, ¿su pasaporte por favor?

Después de la caída del muro, el edificio fue usado como un club nocturno y escenario para eventos, hasta 2006. A partir de 2008, pasó a formar parte de la red federal de memoriales, para recordar a los visitantes las consecuencias y restricciones que causó la separación alemana. La visita a la exhibición es gratuita, y está a unos minutos del Reichstag, en la calle Reichstagufer. El personal es muy amable y tienen servicio de taquilla, el cual siempre se agradece en estos sitios.

+fotos

Si quieres leer más sobre la RDA, te recomendo mi post sobre la Prisión de la STASI. Y si te ha gustado el post, no te olvides…

11 Comentarios

  1. Como siempre mucho detalle,muy bien documentado, muy gráfico ,ameno y entonces…muy interesante.Desconocido para mi y eso que me alojé al lado…Gracias!!

  2. Muy interesante, Manu. Me gustó mucho esta visita cuando estuve en Berlín, desde luego mucho más que Checkpoint Charlie, que se ha convertido en una feria.

    1. Hola Anónima, y ¡gracias por tu comentario!

      La verdad es que a mí me decepcionó muchísimo Check-point Charlie. Con lo bien que han hecho la transición con los memoriales, parece mentira que se haya montado una trampa turística tan evidente en un lugar tan icónico. Foto con soldado por 5€, trozos de muro convertidos en souvenires kitsch…una lástima.

  3. Gracias por tu reportaje
    No se suele encontrar lo que has puesto. Te felicito.
    Yo pase en 1988 por el paso de la Friedrichstrasse, iba de turista con dos amigos mas, habitualmente los turistas pasaban en grupos organizados lo que rebajaba la tensión . En nuestro caso fuimos por libre. Sin tener nada que temer, fue un rato muy inquietante. Pasabas de uno en uno por diversas estancias y en cada una estabas un rato, los guardias no hablaban ingles y apenas hacían gestos. Un turista sudamericano me explicó el proceso y eso me vino muy bien , porque no entendía lo que había que hacer. Lo mas inquietante la cabina de control ( exacta a la foto con puertas a cada lado), la recuerdo muy bien , entrabas y quedabas encerrado con el guardia mirándote a través de un cristal indicándote que te girases a un lado , al otro….se tomaba su tiempo. En un momento te indicaba que salieras por la puerta y se quedaba tu pasaporte!. Al pasar a otra estancia ,esperabas sin saber que hacer y al rato aparecia otro guardia con tu pasaporte , te revisaba lo que llevaras y te recordaba que el visado eran 24 horas!! ( en alemán pero se hacia entender)
    Volví en 2006 y aluciné como había cambiado y también con el folclore…. 17 años antes no se reía nadie y no daba niguna sensación de que aquello fuera a caer

    1. Hola Turista,

      Me ha encantado leer tu comentario. Me lo he imaginado muy vivamente. Tenía que ser tremendo. ¡Muchísimas gracias por pasarte y por compartir tu experiencia!

Y tú, ¿qué piensas?