Los colores de Santorini El fin de una civilización

Barcos en Nea Kameni.

Al pensar en la isla griega de Santorini, también conocida como Thera, normalmente el cerebro empieza a procesar imágenes de un pequeño paraíso. Buen tiempo, casitas blancas con cúpulas azules, el encanto de la señora del groñaquegroña (que no estaba cuando yo fui) y buena comida mediterránea. Pero hubo un momento en el que la isla fue el infierno. Santorini es, en esencia, lo que permaneció por encima del mar tras una gran explosión volcánica más destructiva que un golpe dado con un Nokia 3310.

“En la primavera de 1613 o 1614 a. C. una enorme columna de ceniza comienza a elevarse hacia el cielo. Dos horas después, tras un ruido atronador, las cenizas y piedra pómez que ascienden de las profundidades de la tierra superan las 10 millas de altura. Más tarde, la altura de la columna alcanza las 35 ó 36 millas y los vientos dispersan en la estratosfera la mayor parte del material volcánico hacia el sur y sureste. Seis horas después, el cielo se cubre con 4,6 millones de toneladas de magma que cuando cae al suelo forma una capa de seis metros de espesor. Al poco tiempo de la explosión la supervivencia en la isla es totalmente imposible, ya que la concentración de ceniza en la atmósfera es superior a los límites y provoca asfixia”

Así describen unos científicos griegos y estadounidenses aquel fenómeno que tuvo que ser espectacular. Semanas antes se habían producido movimientos sísmicos, que debieron de poner en alerta a los pobladores locales. Muchos estudiosos defienden que los minoicos, los habitantes que en ese momento residían en la capital de la isla, Akrotiri, debieron de juntar parte de sus bienes y salir pitando de allí. Otros, en cambio, no confían tanto en ellos, y mantienen que fueron aniquilados por la explosión y, por si fuera poco, el posterior tsunami que se produjo. Sea como fuere, al quedar cubiertos por la erupción, los restos arqueológicos encontrados en Akrotiri son los que se considera que están en mejor estado después de los de Pompeya y Herculano. Te recomiendo la visita, y que no te pierdas los frescos, testigos del nivel de vida que había en Akrotiri. Son una pasada.

Fresco de los antílopes, Akrotiri
El fresco de los antílopes es muy famoso. La foto es de Carole Radatto.

La mayoría del territorio que conformaba la isla desaparece en ese momento y se crean las formaciones geológicas actuales. Así pues, no es que cerca de Santorini haya un volcán, es que el archipiélago lo forman una serie de islas volcánicas que están por encima de una gran caldera. Tenemos la isla principal, rodeada por unos enormes acantilados que son la delicia de cualquier aficionado a las fotos, una isla mucho más modesta llamada Thirasia y en el centro Palea Kaméni y ‘Nisís Néa Kaméni’, es decir, la vieja y la nueva isla Kameni, que tiene toda la pinta de haber salido a saludar después de la explosión, aunque los lugareños la conocen como ‘el volcán’. Estos hundimientos y apariciones han sido relacionados con el origen del mito de la Atlántida, isla que, según se menciona en unos textos de Platón, tendría una gran extensión y habría sido una superpotencia militar y comercial, hasta ser detenida por Atenas. Después de una calamidad, que no se describe, y ‘en un solo día y una noche terrible’ habría desaparecido. Encaja, ¿no?

Aguas sulfurosas de Santorini.
La excursión al volcán se hace en barco. Normalmente, incluye una parada en las aguas termales de Palea Kameni. Hay que saltar por la borda y pensar que el bañador no volverá a ser el mismo.

En resumen, que esta gran erupción volcánica es responsable de la forma de la isla, pero también de que cuando uno va de excursión a Nea Kameni pise un pavimento que parece carbonizado, y por supuesto también de que en ciertas partes de la isla el color rojizo sea el predominante, haciendo que nos sintamos como si hubiéramos colonizado Marte.

De vez en cuando hay que confesar las miserias de cada uno. Venga, allá voy. No soy una persona que disfrute mucho de la playa. El tener que untarse en cremas, acabar rebozado en arena, la temperatura del oceáno Atlántico y principalmente el aburrimiento de una jornada playera estándar nunca me han atraído demasiado. Pero al César lo que es del César. Hay playas que son impresionantes. Las hay que miden varios kilómetros y son ideales para practicar deporte, por ejemplo. Y luego están las que son auténticos monumentos naturales. A todos nos suena ahora la Praia das Catedrais, en Ribadeo, que parece haber empezado a existir en 2014, a juzgar por las peregrinaciones masivas al lugar. En este sentido, la playa roja de Akrotiri, es uno de los sitios más especiales que he tenido el placer de visitar.

Playa roja de Akrotiri.
La vista desde el sendero de acceso quita el hipo.

El acceso no es fácil, ya que aunque se disponga de coche o de unos quads muy molones que alquilan en la isla, hay que recorrer a pie un sendero durante unos 15 minutos, y la propia bajada a la playa no es muy cómoda. Pero vale totalmente la pena. Habitualmente viajo fuera de temporada, así que desconozco cómo será el panorama en verano, pero a principios de octubre éramos unas 15 personas como mucho las que estábamos allí disfrutando. Una vez has llegado hasta este punto, ya sabes. Relájate, juega en el agua, pinta las rocas rojas con otras de otro color, y recoléctalas como souvenirs económicos. Cuando te canses, vuelve a la civilización. En Santorini hay millones de cosas que hacer.

Es tu turno, ¿cuál es la playa que más te ha sorprendido o tu favorita?

+fotos

Si te interesa el tema volcánico, échale un vistazo a mi entrada sobre el Etna, en Sicilia.

Y si te ha gustado el post, ya sabes…

3 Comentarios

  1. En Galicia tenemos muchas playas especiales y preciosas.Para mi son especiales todas las de Baiona ,no por ser las mejores ,si por lo que suponen para mi.
    Maravillosas Carnota,Aldán,Doniños,Chanteiro…

    1. Hola Gar, no lo parecemos por el clima, pero desde luego, en cuestión de playas jugamos en primera división.

      Muchas gracias por tus aportaciones.

Y tú, ¿qué piensas?