El cementerio de Kerepesi Esculturas que hablan

Kerepesi.

La muerte es un tema que no deja indiferente a nadie. A unos les aterroriza, a otros les fascina. A mí, una combinación de ambas. Quizá suene algo tétrico, pero en todos mis viajes hago un hueco para visitar los cementerios del lugar. Si el lugar merece la pena, claro. No estoy hablando del típico camposanto parroquial, si no de lugares un tanto especiales. Desde hace poco ya no me siento un bicho raro porque el necroturismo está cada vez más en auge. Así que cuando recientemente visité Budapest, no me pude resistir a pasear por el Kerepesi temető, conocido oficialmente como Fiumei Úti Nemzeti Sírkert.

El lugar data de 1847 y tiene el honor de ser uno de los Panteones Nacionales más grandes de Europa. A lo largo de 56 hectáreas puedes cobijarte a la sombra de los árboles mientras disfrutas con la magnificencia de las estatuas allí dispuestas. Semejantes despliegues de trabajo en piedra están conmemorando el pasaje al otro mundo de personajes ilustres de Hungría, tales como primeros ministros, escultores, arquitectos, artistas, científicos o escritores. No es de extrañar que mucha gente lo compare con el famoso cementerio Père Lachaise de París, pues esta colección escultórica lo convierte en uno de los parques de estatuas al aire libre más grandes del mundo, y la sensación que transmite caminar por las famosas arcadas de Kerepesi es la de estar en una gran galería de arte, pero sin trabajadores controlando cada sala.

Normalmente ya me cuesta elegir las imágenes que acompañarán a cada post, pero en esta ocasión, ha sido todo un desafío. Por eso te invito a que eches un vistazo al resto de fotos que colgaré al final de esta entrada. No tienen desperdicio.

József Antall
Es imposible no maravillarse ante la tumba de József Antall. Fue el primer líder húngaro elegido democráticamente desde 1945, y tan querido era por su gente, que a su funeral peregrinaron cientos de húngaros.

Además de contar las historias de las cada persona allí enterrada, Kerepesi nos habla de una historia más global, de la Hungría moderna, pero también de la que formó parte de un gran Imperio, y de su papel en la Segunda Guerra Mundial y la posterior dictadura comunista que sufrió el país. La represión durante el régimen de ultra-izquierda fue especialmente dura para los húngaros, ya que habían sido aliados de Alemania durante el conflicto armado, lo que hizo que se les viera como parte de aquellos que habían ‘oprimido a la clase obrera‘. El cementerio fue cerrado al público general en 1952 con este pretexto, y aunque nunca llegó a suceder, la idea era la de eliminar aquellas tumbas que no eran del gusto socialista.  Por suerte, la mayor parte de las obras escultóricas se ha conservado, y lo que se hizo fue crear un mausoleo del Movimiento Obrero, que es quizá hoy en día una de las partes más famosas del camposanto.

Parte dedicada a los soviéticos.
Parte dedicada a los caídos soviéticos en Kerepesi. A pesar de ser de las pocas que no cuentan con grandes esculturas, es una de las que más impresiona.

Muy cerca de la entrada podemos encontrar un gran despliegue de tumbas con estrellas rojas y doradas que conmemoran a los soldados soviéticos caídos durante dos sucesos claves en la historia húngara: la Segunda Guerra Mundial, y la Revolución de 1956, en la que cientos de personas se rebelaron contra el régimen stalinista. Este levantamiento de la población fue rápidamente aplastado por el Ejército Rojo. En menos de un mes, se calcula que perdieron la vida 2.500 combatientes del bando revolucionario y 3.000 civiles. Otras 2.000 personas fueron más tarde ejecutadas. 200.000 húngaros decidieron abandonar el país en calidad de refugiados, y durante más de treinta años no se pudo hablar de este tema públicamente. Los conocidos como Héroes del 56 tienen un sentido homenaje en un círculo de tumbas, con un sarcófago en el medio que representa el levantamiento del pueblo. La proximidad de ambos homenajes ha sido tradicionalmente un foco de problemas, ya que en los aniversarios, los familiares de ambos bandos acuden a Kerepesi a visitar a los suyos.

IMG_1619
Círculo lítico con tumbas de los revolucionarios húngaros. En el cementerio existe otro monumento, de madera, también dedicado a ellos.

Si he conseguido despertar tu curiosidad, llegar al cementerio de Kerepesi es muy fácil. Hay que dirigirse, en la línea roja de metro, a Keleti pályaudvar, que es la estación de tren del este y desde allí caminar unos 10 minutos hasta Fiumei út 16. El acceso es gratuito. Al entrar, un señor húngaro muy amable y sonriente te facilitará un plano para que no te pierdas. No sé si será verdad, pero a mí me dio la impresión de que les encanta recibir turistas. Sólo una pequeña advertencia. Si te da miedo ‘Blink’, un episodio de Doctor Who en el que las estatuas se mueven, es mejor que no vayas a este cementerio. Y si no sabes de lo que estoy hablando, corre ahora mismo a ver la serie, o al menos ese episodio.

Como has podido comprobar, a mí me encantan estos monumentos a la muerte, y seguramente no sea mi última entrada sobre camposantos…pero ¿y a ti?, ¿te gusta visitar cementerios? 

¿Cuál es el más impresionante en que has estado?

+fotos:

Si te ha gustado el post, ya sabes…

7 Comentarios

  1. Me impresionó mucho el cementerio judio de Praga…y no por la suntuosidad de los sepulcros en este caso…Merece la pena la visita.
    También el de nuestra ciudad de A Coruña es un hermoso cementerio marino.

      1. Hola Bea,

        Es algo difícil de explicar, ¿verdad?. Todo el horror combinado con la belleza de estos lugares. En Budapest hay muchísima historia judía, es inevitable no sentirse un poco triste.

    1. Hola Gar,

      Por desgracia todavía no conozco Praga, pero Ana sí que ha estado y me dice que es impresionante, tanto la ciudad, como su cementerio. San Amaro lo conozco bien, a lo mejor dentro de poco hablo de él por aquí…

      Gracias, como siempre, por tu comentario.

  2. Es verdad que el cementerio judío de Praga es impresionante, pero para no repetirme, a mí el que se me vine a la cabeza es el cementerio americano de Normandía… Es otra cosa, está claro, pero su vista de conjunto también es bastante impresionante… Además, siempre me llamó la atención la estrella de David en medio de tanta cruz…

    1. Definitivamente tengo que ir a Praga, aunque sólo sea para ver el cementerio. Tantas alabanzas de buena fuente serán tenidas en cuenta 😉

      Francia no es un destino que me venga mucho a la cabeza, me pasa un poco como con otros destinos en España, siendo tan cercanos parece que siempre habrá tiempo a ir… pero las zonas de Normandía y Bretaña están en mi lista de ‘por hacer’. Hay mucho que ver y de calidad.

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Laura!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *