La casa del terror Terror háza

Terror Haza.

El terror y la tragedia no entienden de bandos. En la barbarie, el fin siempre justifica los medios. El cómo, el cuándo y el dónde no son tan importantes. Quizá por eso, muchos sitios que habían sido plazas fuertes del nazismo se han reutilizado después durante las dictaduras comunistas que sufrieron muchos de los países implicados en la Segunda Guerra Mundial. Eso fue precisamente lo que ocurrió en la Terror Háza (Casa del Terror), en Budapest.

Si has leído un poco mi blog, ya has de saber que me pirran estos temas. Si ésta es tu primera visita, dirígete a continuación al post sobre la Prisión de la Stasi en Berlín. Creo que te gustará.

Me encanta visitar estos lugares, que son capaces de ablandar estómagos y hacerte sentir un poco (o muy) mal. No quiero decir con esto que no tenga sentimientos. No soy de hierro ni un robot, aunque a veces lo dude. De hecho, visitar el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau fue una experiencia bastante difícil para mí. Pero seguro que entiendes lo que quiero decir. La sensación de estar allí, pensar en las cosas que acontecían e imaginarlo…pues es muy desagradable, pero vale la pena. Para aprender historia, para concienciarse de lo fácil que tenemos a veces la vida y lo mucho que nos quejamos en cambio…

La Casa del Terror es algo distinto. Para empezar, no hay nada terrorífico en lo que se refiere a su emplazamiento. Está ubicada en el número 60 de la Avenida Andrássy, calle plagada de edificios impresionantes de estilo neo-renacentista. Es imposible no ir por ella sin mirar para arriba medio embobado. Fachadas eclécticas, escaleras, portales monumentales…no es de extrañar que este boulevard esté declarado como lugar Patrimonio de la Humanidad. Hoy en día es el paseo de las tiendas de ropa cara y las grandes marcas, al estilo de la Avenue Montaigne parisina.

Andrassy Boulevard.
Andrássy, bella de día y de noche.

Pero se acabaron las frivolidades. La Casa del Terror es, en sí misma, un testigo de piedra gigante de los horrores acontecidos y a la vez, un monumento a las víctimas. En 1944 se le conocía como ‘La casa de la lealtad’, y era la sede del Arrow Cross, en castellano Partido de la Cruz Flechada, es decir, los fascistas húngaros. A partir de 1945 y hasta 1956, pasó a ser las oficinas centrales de la ÁVH, la policía secreta de Hungría, famosa por ser una de las más violentas de la Europa del Este comunista. En el museo hay fotos y vídeos, testimonios que hielan la sangre e información a raudales sobre prácticas salvajes y castigos corporales y psicológicos, pero su presentación hace que sea un poco más fácil de digerir.

La Casa del Terror es, hoy en día, una potente recreación de la Hungría de la dictadura comunista, una sucesión de salas que evocan un pasado no tan lejano pero que a la vez nos parece antediluviano. Unas, desde un plano literal. Por ejemplo, cabinas para votar en las elecciones de la época. Otras, más metafóricas,  transmiten emociones muy directas y nos hacen sentir tan controlados y observados como ellos. De éstas no quiero poner ejemplos. Sabrás de lo que hablo cuando estés allí.

Los detalles están muy cuidados, incluso en el exterior. Si te toca hacer fila para entrar, puedes amenizar la espera contemplando los retratos de las víctimas, que están adosados a la pared. Las huellas de la desgracia son patentes en las fotos. Muchos son niños que se tuvieron que hacer hombres muy pronto. En la entrada, dónde se compran las entradas, hay unos pequeños libritos que cuentan cada historia particular, y que tienen la capacidad de horrorizar en tan sólo tres líneas.

Víctimas de la Terror Haza
Sentido homenaje que rodea al edificio.

Llegados a este punto, tengo que confesarte que he tenido sentimientos encontrados a la hora de ilustrar este post. Por una parte, pienso que hay que descubrir la exposición del museo por uno mismo. La musealización está muy lograda y las salas son todo un ejemplo de cómo la presentación y la originalidad pueden cambiar totalmente nuestra experiencia en un centro cultural. Además, la fotografía está prohibida, así que mis instantáneas están sacadas en modo ninja. Pero por otro lado, y aunque podéis ver muchas fotos en su web, me gustó tanto el sitio que me veo casi obligado a compartirlas. Si dentro de un mes no doy señales de vida, ya sabéis que es probable que las autoridades húngaras hayan tomado represalias contra mí.

Una vez que cruces el torno, serás recibido por un tanque de la Segunda Guerra Mundial, y un mosaico impactante de todas esas víctimas, de nuevo, ahora formando juntos en una sola imagen, en un mural interminable que se convierte en un poema brutal, en un grito desgarrador que pide justicia.

Tanque en la Terror Haza.

Más adelante te encontrarás con una muy fidedigna representación de un archivo y con una colección de carteles de propaganda comunista. Toda una explosión de color antes de descender hacia la oscuridad.

Propaganda comunista.

A continuación, un ascensor te llevará a los sótanos, aquellos en los que los nazis húngaros torturaron y mataron a muchísimas personas. Ese lugar en el que jóvenes judíos eran ‘elegidos’ o descartados, siguiendo los criterios fascistas, para trabajar. Los que eran considerados como ‘no aptos’ acababan siendo fusilados y arrojados al Danubio. En esa orilla del famoso río podemos ver hoy los famosos ‘Zapatos en el Danubio’, que recuerdan esta barbaridad.

Zapatos en el Danubio.

En esos mismos sótanos el régimen comunista retuvo a miles de prisioneros en condiciones infrahumanas, y llevó a cabo cientos de interrogatorios y torturas. A muchos de los prisioneros se les ataba de pies y manos, o incluso a una bola de acero de 18 kg. Los sótanos son el plato fuerte de la Casa del Terror. No pude evitar fijarme en los dos señores que ejercían como guardias de sala en esta zona. Si duermen 5 horas cada noche ya me parece mucho. Y no me extraña. Ver esto muy a menudo puede traumatizar.

Si estás en Budapest, no te lo pierdas. La entrada cuesta 2000 florines, pero las dos o tres horas que pases dentro serán de lo mejor que vivas en la capital húngara.

+sobre la Hungría de la posguerra en mi post sobre el Cementerio Kerepesi.

+fotos

Si te ha gustado el post, ya sabes…

 

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