eXXpedition Haciendo visible lo invisible

eXXpedition
Foto de eXXpedition.com

Mira a tu alrededor ahora mismo. ¿Cuántos objetos de plástico puedes identificar? Seguro que bastantes.  Es indudable que desde que en 1909 se sintetizó un polímero y se obtuvo la baquelita, el plástico ha pasado a ser uno de los materiales que está más presente en nuestra vida. De lo que muchas veces no somos conscientes es que la gran mayoría del plástico que desechamos acaba en los mares y océanos. En total, se calcula que entre 5 y 13 millones de toneladas métricas de este material acaban en el agua cada año. Una animalada.

El pasado jueves 22 de septiembre asistí a una charla organizada por el Ayuntamiento de A Coruña dentro del programa Mar de Mares. En concreto se trataba de una charla sobre eXXpedition, una serie de travesías en barco de una tripulación totalmente femenina, que viaja para hacer visible lo invisible, desde las sustancias tóxicas que almacenamos en nuestro cuerpo hasta las que están presentes en el mar.

Todo comenzó cuando Lucy Gilliam y Emily Penn se conocieron en 2011, en una charla sobre cómo los plásticos contaminan los océanos, y sondearon la idea de hacer un viaje para profundizar en el tema. Dos años después se embarcarían con 12 mujeres más, en el Sea Dragon, un barco de investigación de 22 metros en el que navegarían a través del Atlántico para averiguar más sobre la salud de nuestros océanos. Ese primer viaje fue un éxito, así que no quisieron limitarse. Se han realizado ya un total de 7 expediciones con distintos grupos de trabajo, y hay dos más programadas para el 2017.

El objetivo de la charla, después de hacer una presentación del proyecto, era concienciar sobre cómo lidiamos con nuestros desechos, en especial con unos tan contaminantes como los plásticos. Creo que no somos conscientes del impacto que provocamos con gestos sencillos a diario, precisamente porque muchas veces no lo vemos directamente.  Como dijo una ponente de la charla, cuando nos encontramos una colilla en la playa la apartamos con asco, sin darle demasiada importancia. Pero si nos pusiéramos a recoger todo lo que está diseminado por la arena podríamos llenar bolsas y bolsas.

Realmente es una cuestión de pensar por unos minutos en cómo acaba la basura en las aguas, cómo eso nos afecta ambiental y personalmente, y qué podemos hacer para mejorarlo. Por ejemplo:

  • Hay una gran cantidad de plásticos diferentes. Para muchos de ellos no existe posibilidad de reciclado, o los métodos son diferentes (por ejemplo, las botellas de agua y los tapones se reciclan por separado, y deberíamos separarlos antes de tirarlos a la basura).                                                                                                                       –
  • Muchos peces están empezando a confundir restos de plancton o biota con pequeños trozos de plástico que están presentes en los océanos. Eso supone para muchos de ellos contaminarse y en ocasiones les lleva a la muerte. Y por supuesto, cuando comemos pescado, nos estamos tragando esas toxinas.                                                                                                                                                                                           –
  • Debido a las corrientes de agua cálida y fría de los océanos, mucha de la basura y los plásticos que inundan nuestras aguas acaban siendo arrastrados y apareciendo a miles de kilómetros de distancia. Comentaba Lucy Gilliam que poblaciones remotas y aisladas como los Inuit (quizá te suene más el término esquimal), aún careciendo de industria y de un modo de vida tan contaminante como el nuestro, eran uno de los grupos más afectados por la contaminación de los océanos. Injusto, ¿no?                                                                                                                  
  • Hay plásticos muy visibles, pero otros que no lo son tanto. Muchos de los productos de cosmética, en especial los exfoliantes, contienen los llamados micro plásticos, que son sólo visibles al microscopio y son altamente contaminantes.                                                                                                                                      
  • Las chicas de eXXpedition analizaron su sangre en busca de ciertos componentes químicos tóxicos. Todas, con edades muy diferentes y de diversas partes del planeta, tenían en su flujo sanguíneo 19 de los 25 compuestos tóxicos seleccionados.                                                                                                                                        
  • Uno de los productos más nocivos para el medio ambiente que nuestro inodoro se traga son los bastoncillos para los oídos. Actualmente existe una campaña en Escocia para que Johnson & Johnson comience a fabricarlos con cartón en vez de plástico.                                                                                                                                                –
  • Otro elemento que se convierte en muy peligroso son los parches que las mujeres usan durante la menopausia. La carga hormonal de estos ha llegado que algunos peces desarrollen una condición de hermafroditismo, algo totalmente anormal.                                                                                                                                                    
  • Cada vez hay una incidencia mayor de cáncer en personas jóvenes en relación con estas toxinas del plástico.                                                                                                                      
  • Cada europeo usa, de media, 200 bolsas de plástico al año. En Europa, eso equivaldría a 148.600.000.000 bolsas al año. La gran mayoría de ellas acaba en el mar.

Muchas veces me pasa que me doy cuenta de que estoy respirando, y es un agobio, porque he de hacerlo, al menos durante un rato, de forma “manual”. Tuve la misma sensación al salir de la charla. De allí me fui completamente obsesionado. Miré a todas partes y me di cuenta de que vivimos rodeados de plástico. Dar marcha atrás en un mundo que ha generado tal dependencia de un material es casi imposible. Pero si que hay ciertas cosas individuales que se pueden hacer:

  • Parece ridículo decirlo, pero no tires basura en la calle, ni dejes la bolsa fuera del contenedor.
  • Intenta comprar en tiendas que vendan productos a granel, y lleva tus propios envases.
  • Reutiliza en la medida de lo posible: ya sé que todos tenemos una bolsa llena de bolsas en casa, pero exprímelas al máximo, no las tires al primer uso. Intenta ir eliminándolas progresivamente y pasar a usar bolsas de tela.
  • Rechaza productos excesivamente empaquetados.
  • Usa tuppers de cristal. Los de plástico, aparte de ser muy engorrosos para limpiar, desprenden parte de su composición al ser calentados en microondas. Todo eso se adhiere a tu comida y pasa por el interior de tu cuerpo.

Si quieres conocer eXXpedition y lo que hacen, que sepas que están reclutando. Buscan tripulantes para sus próximas aventuras en el océano. Si te interesa éste es su formulario de contacto. Hay que hacer una aportación económica, aunque dice que muchas consiguieron el dinero a través de crowfunding o pidiendo dinero de manera más tradicional. Y hay que saber un poquito de inglés.

Un proyecto muy interesante para replantearnos nuestros hábitos de consumo y comportamiento, y como éstos afectan a escala no sólo local, si no también global.

Como siempre, y si te ha gustado el artículo, ya sabes…

2 Comentarios

  1. Es una pena que no seamos conscientes de que nos estamos cargando nuestro mar con tanta porquería.El plástico cada vez nos va invadiendo más y hay que tomar conciencia de forma personal en la lucha contra esa moda de plastificarlo todo,creyendo que resulta más pulcro. Todo lo contrario.Volvamos a la bolsa para la compra y a minimizar la bolsita para cada pieza de comida en el super.

Y tú, ¿qué piensas?