El peştemal y los baños turcos Recuerdos de Estambul

Hammam de Solimán.Dicen los finlandeses que “Si no se cura con sauna, aguardiente y alquitrán, el mal es mortal“. Aunque los baños turcos no son exactamente lo mismo, comparten filosofía: En el hammam, el bienestar también surge del agua.

Herencia de las antiguas termas romanas, los baños turcos nacieron como un ritual de higiene que poco a poco se fue transformando en un espacio dónde cada vez tenía más importancia el aspecto social,  la reunión, el convertirse en escenario de acuerdos y toma de decisiones importantes.

En Estambul, los baños son una de esas cosas que nadie se quiere perder. Tradicionalmente, estos establecimientos están divididos para hombres y mujeres, bien con estancias diferentes o con distintos horarios para cada sexo. Nosotros decidimos que, aunque se perdiese algo de autenticidad, no nos apetecía estar separados. Así que nos fuimos al único hammam mixto de Estambul: El Süleymaniye Hamami.

Suleymaniye Hamami.
El edificio es mucho más bonito en la parte de los baños, pero las fotos están prohibidas.

Este impresionante edificio, que data de 1557, se encuentra al lado de la Mezquita de Solimán, de la que se considera parte. Ambos fueron construidos por el arquitecto Mimar Sinan durante el mandato de este sultán, apodado “El Magnífico”.

Sinan es el arquitecto otomano más conocido y laureado, y sus edificios son especialmente bonitos. Muchas veces se refieren a él como el equivalente oriental a Miguel Ángel. No es de extrañar, ya que habiendo diseñado 81 mezquitas, 50 oratorios, 62 escuelas, 19 mausoleos o 33 baños, entre otros, Mimar Sinan es uno de los arquitectos más prolíficos de toda la historia.

Mezquita de Solimán.
La Mezquita es, como Solimán, magnífica.

Del proceso del baño no quiero hablar mucho. Seguro que ya sabes en que consiste. Vapor, sudar, relajarse, echarse agua por encima, ser enjabonado hasta ser más jabón que cuerpo y fuerte masaje sobre una mesa de mármol. Aclarado, un té y a secar. Es, sin lugar a dudas, un placer para el cuerpo y un despertar de los sentidos. Pero me interesa más centrarme en este post en uno de los elementos que se usan en este proceso para cubrir y secar al que recibe el tratamiento.

Peştemal es el nombre que se le da a las toallas que forman parte del ritual del hammam. Usadas por primera vez hace más de 600 años, las originales eran tejidas por mujeres turcas con hilo de algodón usando telares tradicionales. En los últimos 30 años, el negocio dejó de ser rentable, así que muchas familias se fueron a la quiebra o abandonaron el arte del hilado. Sólo un reducido número de familias e individuales de la zona sur y sureste de Turquía mantiene la producción artesanal, usando algodón orgánico. Con este tipo de artesanos trabaja Jennifer’s Hammam, una tienda que podrás encontrar en el Arasta Bazaar de Estambul, y que además vende todo tipo de textiles fabricados siguiendo esta misma filosofía. En esta tienda podrás encontrar una gran variedad de toallas, clasificadas por calidades y tamaños.

Toallas en Jennifer's Hammam.
Cuando el dependiente cogía uno para mostrárnoslo, me daba bastante rabia que se rompiese el orden.

Nosotros nos dejamos asesorar para elegir, y, si bien no es un souvenir barato, su versatilidad y calidad han hecho que hayamos amortizado la compra más que de sobra. Es toalla de playa, de viaje, de picnic, pero también bufanda o manta. Es, con diferencia, el souvenir que más he usado luego en mi vida cotidiana.

Así que ya sabes, pon un peştemal en tu vida, y si te ha gustado este post…

3 Comentarios

    1. Hola Marina,

      Qué casualidad. Estambul es increíble, una ciudad infinita a la que siempre apetece volver.

      Muchísimas gracias por tu comentario.
      ¡Un saludo!

Y tú, ¿qué piensas?