El Tenerife verde Rompiendo mitos

El Tenerife verde.

Viajar es cambiar de aires, disfrutar, comer, descansar…y también romper ideas preconcebidas. Por eso mismo no me avergüenza admitir que estaba muy equivocado sobre Tenerife. Descubrí una parte de la isla totalmente desconocida para mí. El Tenerife verde.

Aunque en pleno enero no quise desaprovechar la oportunidad de tumbarme a la merced del astro rey en alguno de sus impresionantes arenales, tengo que decirlo bien alto: Tenerife es mucho, mucho más que un destino de sol y playa. Para ser justos, hay que decir que esta reflexión se puede extender a cualquiera de las Islas Canarias o incluso a cualquier destino encuadrado en el turismo más tradicional. Claro, todos los lugares tienen algo interesante, algo desconocido, algo diferente que ver. Pero además de maravillarme con su patrimonio urbano y etnográfico, me llevé varias sorpresas con las que no contaba.

Nunca hubiera podido imaginar que iba a ver paisajes que me hicieran sentir como en la zona más verde y rural de mi Galicia natal. Hubiera dicho que es altamente improbable estar a -2º, luchando por no resbalar en la nieve y las placas de hielo, y poder ir a la playa esa misma tarde. No se me había ocurrido que en fin de año, se puede ensayar con las campanadas peninsulares, para luego festejar de verdad con las insulares. Y cualquier expectativa que pudiera tener de la hospitalidad de los canarios fue rebasada por completo. Son, de verdad, unos grandes anfitriones.

Cumbre del Teide
Nieve por la mañana en el Teide.
Playa de La Tejita.
Y playa por la tarde en La Tejita.

Pasamos unos días en el sur, en el pueblo del Médano, para después cambiar de tercio e irnos a la zona noreste de la isla. Nos alojamos en Taganana, bonito pueblo enclavado en pleno macizo de Anaga, una de las formaciones más antiguas de la isla y declarado como Reserva de la Biosfera. En él se pueden contemplar los bosques de laurisilva, una vegetación húmeda que ha sobrevivido desde hace 40 millones de años y que se conserva en muy pocas zonas del planeta. Es uno de los grandes espacios naturales de Tenerife, que representan un 48% de su superficie total.

Laurisilva.
Bosques viejunos.

Los picos recortados, acantilados y barrancos sirven de marco incomparable a la costa. Anaga es un gigante geológico, un paisaje único y espectacular moldeado por los diques, fisuras rellenas de magma solidificado o los famosos roques, antiguas chimeneas volcánicas. Uno de ellos, el Roque de las Bodegas, se adentra en el mar formando una playa de arena negra protegida por las montañas. Junto a la playa existían pequeñas casas de piedra donde se maceraba parte de los vinos de Taganana, que fueron el motor principal de la economía de la zona en los siglos XVII y XVIII. Comerciantes llegados de Flandes o Inglaterra no se olvidaban de parar allí con frecuencia, para llevarse con ellos unas barricas. A menudo, los visitantes dejaban regalos y objetos de valor, que han quedado como recuerdo de estas relaciones comerciales. Por ejemplo, la imagen de la Virgen de las Nieves que alberga la Iglesia de Taganana.

Roque Las Bodegas.
Desembarcar aquí y llevarse vino. Buen plan.

La “edad” del parque y las diferencias de altitud, suelo o clima hacen posible que en Anaga convivan la vegetación costera, el tabaibal-cardonal, los dragos y las palmeras canarias. Esta mezcolanza descoloca un poco, y nos hace perder la referencia de donde estamos. En determinados puntos los paisajes y las perspectivas nos hacen pensar y tele-transportarnos a otras partes del mundo.

Camino de las Vueltas.
¿Es Tenerife… o el Machu Picchu?

Los empedrados y empinados caminos de Taganana están llenos de historia, ya que forman parte de los antiguos caminos que conformaban una gran red peatonal que permitía las comunicaciones entre comarcas. Nosotros nos alojamos en una casa tinerfeña tradicional enclavada en el barrio de Portugal, el más antiguo de Taganana. Residencia de maestros azucareros llegados desde la isla de Madeira en el siglo XVI, una de las primeras cosas que hicieron fue habilitar el Camino de las Vueltas, ruta comercial que conectaba Taganana con La Laguna. Hoy en día, parte de este camino se ha convertido en una preciosa ruta de senderismo, de las muchas que existen en esta zona de Tenerife.

Nuestro anfitrión, Antonio, nos puso un poco en antecedentes y nos obsequió con mojo picón y con una botella de vino rosado de producción familiar, mientras nos contaba los secretos de la zona, y nos invitaba a visitar su bodega antes de volver a casa. Hacerle caso fue una gran decisión. Nos convertimos en unos vecinos más del pueblo charlando y tomando comida tradicional de calidad en Casa Picar, subiendo y bajando por las cuestas de Taganana y finalmente, compartiendo un vino y un pan con chorizo perro (una especie de sobrasada canaria) con Antonio en su bodega. Tras mostrarnos la maquinaria y explicarnos cómo se produce el vino, comenzamos a arreglar el mundo mientras comíamos y bebíamos. Desde aquí le mandamos un saludo y un fuerte agradecimiento por tratarnos como si fuésemos familia.

Bodega de Antonio, en Taganana.
La bodega de Antonio, en medio del paraíso.

A pesar de pasar varios días en el pueblo, no conseguimos entrar en la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, una de las más antiguas de la isla, para ver el tríptico flamenco del siglo XVI de la Adoración de los Reyes y la imagen de la madera de la Virgen de las Nieves antes mencionada, también del siglo XVI. Cualquier excusa es buena y ésta nos servirá para volver, algún día, a Taganana. Contaremos los días hasta entonces.

10 Comentarios

  1. No conozco nada d e Canarias,pero como dices estamos acostumbrados a ver hoteles y hoteles , guiris y playas. Lo verde lo promocionan menos ypor lo que cuentas y se ve, precioso y muy interesante.Tu relato muy gráfico u entretenido como siempre.

    1. Hoy en día ya se empieza a tener otra idea, y hay diferentes tipos de demanda, para todos los gustos. Pero sí que es cierto que tenemos asociados ciertos destinos a un tipo muy específico de turismo.

      Como siempre, muchas gracias por tu comentario.

  2. Es cierto tenemos una idea errónea de nuestras islas …hay mucho mas q sol y playa . Ha sido muy interesante .
    Estoy deseando algún día poder iniciar allí algún año…,.muchas gracias .

    1. Pues hay que ahorrar un poco para los vuelos, que generalmente es lo más caro, al menos desde Galicia. Luego allí, todo es más barato. ¡Ojalá lo cumplas el próximo año!

      Muchas gracias por comentar.
      Un beso.

  3. Conozco todas as islas canarias menos tenerife. Cada isla e como un pequenisimo continente. Encantoume o artículo. Ganas de ir ahora mismo a disfrutar de esos paisaxes y esa xente tan acolledora.

    1. Ola Pilar,

      ¡Qué sorte a túa! Tes moita razón no que dis, e ademáis é fermoso dicilo. Efectivamente, son coma mundos en miniatura.

      Eu so puiden, de momento, coñecer Gran Canaria e Tenerife. Teño El Hierro sobre todo no punto de mira, xa que teño entendido que é unha pasada, pero confórmome con coñecer calquera illa 🙂

      Alédome de que che gustara o post. Moitísimas gracias polo teu comentario.

  4. Viví unos años en Los Cristianos y al volver a La Coruña iba de vacaciones cuando podia, pero siempre me movia por el sur, cuando conocí el norte quedé maravillado y ahora cuando voy me quedo en El Puerto de la Cruz y me recorro todos los rincones del macizo de anaga (este año llevé una camara en el coche para grabarlo todo) es impresionante y para la proxima visita quiero hacer alguna de las rutas de senderismo que hay.
    Por cierto, conozco La Gomera y El Hierro y te las recomiendo, el Parque Nacional de Garajonay en La Gomera es espectacular.

    1. Hola Manuel,

      Es como para quedarse maravillado. Es absolutamente espectacular. Ya había oído hablar del Hierro de boca de varias personas, y todas me dicen lo mismo. Habrá que hacer caso y pasarse por allí 😉

      Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

        1. Pues lo cierto es que me encantaría volver, en especial en épocas en las que por el norte pasamos frío…

          Muchas gracias por pasarte de nuevo y por los enlaces.

Y tú, ¿qué piensas?