Highgate cemetery El Valhalla victoriano

Angel laying down

Los periódicos de la época lo veían como un lugar especial, cuasi encantado, donde “los parterres estaban llenos de flores con aromas dulces, árboles pintorescos y de hoja perenne, distribuidos por los lugares más apropiados”. No es un parque ni un jardín botánico. Es el londinense cementerio de Highgate.

Héroes, personalidades, famosos y humildes comparten espacio en el camposanto, uno de los famosos “siete magníficos“, proyectados durante la primera mitad del siglo XIX para solucionar uno de los grandes problemas de la ciudad. Hasta ese momento, los entierros habían tenido lugar en los jardines de las iglesias anglicanas, pero éstos pronto se vieron desbordados. Los brotes de cólera y de fiebre tifoidea eran algo habitual, así que, con una población que crecía a pasos agigantados y una tasa de mortalidad también muy elevada, el asunto se convirtió en un importante problema de higiene y salud pública.

Camino a Highgate
Hay que salvar la cuesta de Swain’s Lane para llegar a Highgate, pero de camino hay pequeñas recompensas. En la foto, Holly Village. construida en 1865 por la baronesa Burdett-Coutts.

Otro problema al que se enfrentaba la capital británica era el robo de cadáveres, en la época muy cotizados entre los estudiantes de medicina, ya que los únicos cuerpos disponibles para diseccionar eran los de aquellas personas ejecutadas por asesinato. Los conocidos como “Resurrection men” cavarían un agujero para encontrar la parte superior del ataúd, que perforarían y posteriormente extraerían el cadáver con una cuerda, para evitar tener que excavar todo el terreno. Tendrían después mucho cuidado de no llevarse con ellos ropa o joyas de las tumbas, ya que esto los convertiría en culpables de un delito castigado con el exilio a las colonias.

Hardy tree
El cementerio de la vieja iglesia de St. Pancras quedó en desuso con la aparición de las nuevas necrópolis. Debido a problemas en la construcción de un edificio varias de las tumbas fueron retiradas y colocadas en este árbol, del que ahora forman parte. Thomas Hardy, entonces un joven arquitecto, dirigió esta intervención. Por eso el árbol ahora se conoce como “Hardy tree”.

Y así, Highgate se convirtió en uno de los primeros cementerios en ser dirigido por una compañía privada, y en el proyecto estrella de la London Cemetery Company, empresa establecida mediante orden parlamentaria para construir necrópolis en el norte, el sur y el este de Londres y que competía con otras compañías por la supremacía en el sector. Su objetivo estaba claro: convencer a las clases más pudientes de la sociedad victoriana de que Highgate representaba el final de vida ideal, de que este lugar en particular era “the place to be“, para el resto de la eternidad.

Broken arm

Para ello delinearon un lugar con hermosas vistas y que estaba diseñado para engañar a los sentidos y dar la impresión de ser más grande de lo que realmente es. Otra de las bazas a su favor era la oferta de seguridad permanente, facultando para ello a soldados retirados que harían guardia día y noche. Y aunque ahora nos parezca mentira, los cementerios pronto pasaron a ser un negocio muy rentable. Los funerales se convertían generosos despliegues, y los féretros llegaban escoltados por caballos adornados con plumas y acompañados por ostentosos séquitos. Era una ceremonia en la que el lujo se desplegaba de la manera más llamativa, y el poder de la persona quedaba muy de manifiesto. El lugar de descanso eterno no se quedaba atrás, y las tumbas debían de quedar marcadas con grandiosos e imponentes monumentos.

Thomas Mears
Thomas Mears era el dueño de la Whitechapel Bell Foundry, empresa que diseñó y fundió la campana que, aunque actualmente está en el Big Ben, ya no forma parte del reloj. Su tumba es un monumento catalogado y protegido.

No es de extrañar, por tanto, que los desnivelados y sinuosos caminos del camposanto estén decorados con colosales estatuas y obras de arte que se inclinan ante nosotros y se visten con hiedra. Son manifestaciones pétreas del pasado victoriano de Inglaterra, evocadoras piezas de arquitectura y escultura que han pasado a formar parte de la naturaleza. Una combinación que atrae a visitantes de todo el mundo, y que John Betjeman describió de manera magistral dándole el apodo de “El Valhalla victoriano“.

Pathway
Caminos de Highgate en primavera. Magnífico.

Rápido hubo de ampliarse la capacidad, así que se planificó una expansión en la parte este, al otro lado de la carretera. Pero se encontraron con un problema: los terrenos debían de estar unidos de alguna manera, y la opción de adquirir la carretera que divide ambos terrenos se demostró inviable. Así que la solución fue muy imaginativa: se construyó un túnel en la capilla que conectase ambos camposantos. Los féretros se trasladaban de un lado al otro usando este pasaje subterráneo y por medio de un ascensor hidráulico. Para no dar pie a ninguna crítica ni suspicacia, el túnel se hizo consagrar.

Celtic cross
El mundo y las leyendas de origen celta también están presentes en Highgate.

Tan solo un siglo más tarde, todo aquel protocolo y glamour de los rituales victorianos había pasado a la historia, y el cementerio se convirtió en aquel momento en un lugar decrépito y decadente, que poco tendría que ver con esa tierra prometida que describía Betjeman. Por eso, en 1975 se fundó la Asociación Friends of Highgate, con el objetivo de restaurar y conservar los edificios y esculturas. Son ellos los responsables de que el cementerio este se mantuviese abierto al público y de que se organicen los tours guiados al oeste.

The egyptian avenue
La avenida egipcia es un impresionante arco flanqueado por altos obeliscos y columnas de loto. La fascinación por lo egipcio había sido propagada por las campañas napoleónicas. Aunque asombroso, este túnel de mausoleos demostró no ser muy popular entre los compradores.

Egyptian avenue inner part

¿Cómo visitar Highgate?

Podemos visitar el cementerio este de forma autónoma (4 £), pero al cementerio oeste sólo se puede acceder con visita guiada, y claro, hay que dominar la lengua de Shakespeare. Es imprescindible reservar el tour con cierta antelación, ya que el aforo es bastante reducido. Asegúrate de llevar calzado adecuado y tu reserva impresa o en el móvil. El ticket (12 £) incluye también la entrada a la parte este del camposanto. Por cierto, ojo si llegas allí usando el metro. Hay una parada que se llama Highgate en la Northern Line, pero está mucho más lejos de tu destino que Archway. Confuso, es cierto. Más información en la web de Highgate Cemetery.

Tumbas famosas y curiosidades generales

Cementerio este

Karl Marx

Karl Marx: La tumba más famosa es la del filósofo y economista alemán Karl Marx, cuyos escritos son la base del comunismo internacional. Marx fue enterrado originalmente en la tumba de su esposa, una modesta sepultura situada en un pequeño pasillo secundario. En 1954 el partido Comunista lanzó el Fondo Memorial de Marx, y como resultado, ambos cuerpos fueron exhumados y la tumba fue movida a un lugar más prominente, en un camino principal. Dos años después se incorporó el busto de bronce que hoy la corona. A su entierro sólo asistieron, curiosamente, 11 personas, entre ellas su compañero Engels.

Karl Marx

Douglas Adams: Este escritor californiano es famoso por su obra “La guía del autoestopista galáctico“. La gente deja en el lugar de su reposo ofrendas y homenajes como bolígrafos o lápices. Durante el conocido como Towel Day (25 de mayo), allí se colocan también toallas, ya que en la novela se menciona que “todo autoestopista galáctico necesita una“.

Douglas Adams

Patrick Caulfield: Todo lo contrario de la ostentación victoriana, esta túmulo es muy fiel al estilo de Caulfield, conocido por sus lienzos pop-art. Patrick nos resume de manera muy pragmática la situación: He’s dead. En la base del pedestal figura esta inscripción: “The philosophers have only interpreted the world in various ways – the point however is to change it

Patrick Caulfield

Cementerio Oeste

Alexander Litvinenko: No todo son personalidades de alta alcurnia victoriana en el cementerio. Muy cerca de la entrada se encuentra la tumba de Alexander Litvinenko, asesinado mediante envenenamiento radioactivo en el Millenium Hotel de Londres en 2006. Su cuerpo se encuentra a cuatro metros bajo tierra y encerrado en un ataúd de plomo para evitar contagios.

Alexander Litvinenko

George Wombwell: Dueño de una menagerie (circo ambulante), la tumba está presidida por su león, llamado Nero y estrella de su espectáculo. George recorrió Inglaterra con elefantes, jirafas, leopardos, monos y cebras. Incluso su féretro, de madera y que encargó en la Royal George fue parte de su show antes de su muerte.

Menagerist

Thomas Sayers: Uno de los funerales más concurridos jamás celebrados en Highgate fue el de Thomas Sayers, un famoso luchador de boxeo cuerpo a cuerpo. Al evento acudieron más de 10.000 personas. Su perro iba en un carruaje individual justo después del féretro, como primer doliente. Su querido dogo es quien guarda ahora su tumba por toda la eternidad.

Thomas Sayers

The colonnade: Tras pronto cruzamos los muros de acceso nos encontramos con este amplio patio para que los carruajes tirados por caballos pudieran dar la vuelta. Además, los arcos hacen una función de sostén para las tierras que están por encima y constituyen una entrada monumental al camposanto.

The colonnade

El círculo de Líbano: El corazón del cementerio oeste, y una demostración impecable del dominio de la arquitectura y la escultura inmersas en un entorno natural. La rotonda está coronada por un cedro gigante y centenario, seguramente ya tenía cien años cuando se diseñó este espacio.

Cedar tree

The Beer mausoleum: El monumento más grande de todos en el cementerio, y probablemente el memorial privado más grande de todo Londres. Beer, propietario de The Observer, se gastó lo equivalente a 3 millones de libras en este mausoleo inspirado en el de Helicarnaso, que guarda una escultura de su hija Ada. En su restauración y ya que parte del tejado se había desprendido, hubo que retirar del mausoleo más de 6 toneladas (!) de excrementos de pájaro.

Julius Beer

 

Más entradas sobre cementerios del mundo:

San Amaro – El mundo de los muertos

Kerepesi – Esculturas que hablan.

 

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4 Comentarios

  1. Impresionante documento que nos deja Manu del cementerio londinense para mi desconocido,pero que merece una visita. Fotos y datos de sobresaliente! Enhorabuena y gracias.

    1. Gracias a tí por el apoyo constante. Ha sido un placer, y a la vez, mucho trabajo de recopilación construir esta entrada. Me alegro de que te haya gustado 🙂

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