La piedra dorada de Tarragona Historia viva

Augusto

Dice Gombrich, en ese gran libro que es Breve historia del mundo, que los romanos “no eran tan rápidos de pensamiento e inventiva como los atenienses. Tampoco disfrutaban tanto con los objetos bellos, las construcciones, las estatuas y los cantos“. Pero cuando uno pasa por Tarragona, esta afirmación hay que ponerla, como mínimo, entre comillas.

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